Será???
No llegar a la meta
Juan Villoro
23 May. 08
Aúltimas fecha tengo la impresión de que el secreto de la vida está en la posposición: si te retrasas lo suficiente, impides el drama de llegar.
Esta idea, que parece altamente improductiva, no está encaminada a fomentar la desidia sino a replegar el horizonte para ganar un atractivo tiempo extra.
Empezaré mi argumentación con un ejemplo tomado del reino animal (al que pertenecemos, pero que sólo resulta ilustrativo cuando lo vemos desde la platea). Vivo en compañía de Coco, un perro schnauzer con una clara misión en la vda: correr tras una ardilla. Si hubiera nacido en otra casa sus prioridades serían distintas, pero le tocó crecer en un barrio donde las ardillas usan los cables de luz para ir de un árbol a otro. La misión de las ardillas consiste en buscar ilocalizables cacahuates; la de Coco en parar la oreja cuando una rama tiembla con la prometedora presencia de un intruso.
Cada animal persigue un objetivo inalcanzable y así se mantiene en estado de feliz alerta. El novelista español Miguel Barroso me contó una elocuente parábola al respecto. Su padre era criador de galgos que solían animar las tardes persiguiendo una liebre artificial en el galgódromo. En una ocasión, uno de sus perros tomó la delantera hasta el momento en que hubo una falla de corriente; la liebre eléctrica se descompuso y el perro pudo darle alcance. Atrapar el juguete fue terrible. Durante años, el galgo había corrido en pos de un animal siempre postergado. No hay mayor estímulo que el del anhelo que se alimenta de sí mismo: la esquiva liebre era el horizonte que obligaba a correr. Al final del trayecto, el ganador cruzaba la meta vulgar de los apostadores sin alcanzar nunca la suya.
Cuando el galgo pudo al fin morder su presa sufrió una aguda decepción: su objeto del deseo estaba hecho de metal inapetente. Acto seguido, se deprimió, no quiso volver a correr, dejó de acercarse al plato de las croquetas y tuvo que ser sacrificado.
Este último recurso parece demasiado drástico; sin embargo, quienes saben del tema cuentan que pocas cosas son tan difíciles de sobrellevar como la melancolía de un galgo y que la muerte asistida representa un alivio para una especie que no conoce otra forma del suicidio que matarse de tedio.
¿Sueñan los galgos con liebres eléctricas? Quizá todos lo hacemos, lo único que cambia es el aspecto de lo que perseguimos.
Es obvio que en la vida conviene alcanzar ciertas metas. Sin embargo, la experiencia nos pone en contacto con dos formas de llegar a un fin. Como en los galgódromos, enfrentamos metas alcanzables (el fin de una carrera) y otras que conviene posponer.
Le conté esta anécdota a mi amigo Frank, que analiza muy bien a nuestros conocidos. Como de costumbre, no dijo nada al respecto pero registró el caso. A los pocos días le comenté que me había encontrado a Edwin, un conocido que acaba de recibir un premio importantísimo. Para mi sorpresa, Edwin estaba entre abrumado y sordo. Tuve que gritarle mi felicitación, me vio con ojos borrosos y cambió de tema. Se lo conté a Frank. Su respuesta fue fulminante: "Alcanzó su liebre".
Gracias a esta conversación entendí una historia que Chéjov no llegó a desarrollar, pero dejó anotada en sus cuadernos: "Un hombre, en Montecarlo, va al casino, gana un millón, vuelve a casa, se suicida". De acuerdo con Ricardo Piglia, este apunte condensa la forma clásica del cuento. Que un hombre gane y disfrute es una anécdota, incluso una noticia (si el monto es apropiado). Que se castigue por haber ganado es un cuento. El secreto de esa trama consiste en que el final sea a un tiempo sorpresivo y congruente con la psicología del personaje (una oscura lógica debe impulsarlo a sufrir a fondo su victoria).
Me parece que la clave está en la liebre eléctrica. El jugador no se mata porque detesta el triunfo ni porque se siente culpable de revertir sus muchos días de sufrimiento. Se mata porque ya no puede seguir posponiendo lo que anhela. Su vida carece de segundas oportunidades. Obtuvo lo que deseaba, pero eso apenas lo compensa. Una vez alcanzado, lo que valía como propósito adquiere el sabor del metal inerte.
Esta tragedia ocurre cuando el protagonista tiene una meta de la que todo depende. No es casual que ocurra en los deportes. De pronto, una tenista que lo ha ganado todo dice que su oficio no tiene sentido y ofrece una conferencia de prensa donde justifica su retiro con torpes y escasas palabras. Se ha cansado de coleccionar liebres eléctricas, pero no sabe cómo decirlo.
Tal vez el gran Zidane quiso ponerse a salvo del afán de obtenerlo todo y por ello fracasó adrede en su último partido. Estaba a punto de ganar otro Mundial, hazaña inesperada pero no ilógica. La liebre estaba a su alcance, detenida por la diosa Fortuna, y no quiso atraparla. Salió del campo rumbo a la jubilación en la que ya no hay liebres pero en la que podrá soñar con la que dejó escapar.
Mientras escribo estas líneas, Coco, incesante, persigue una ardilla que no alcanzará. Conviene tener varias presas de ese tipo. La liebre eléctrica es símbolo de lo inalcanzable, y la liebre real, de la sorpresa (salta donde menos lo espera el cazador). Si dispones de varias presas perseguibles evitas la decepción del logro absoluto.
Sobran causas que impiden alcanzar el destino que queremos, pero a veces la vida se vuelve rara y nos permite llegar ahí por casualidad: la liebre se descompone y podemos morderla. Entonces la cambiante materia humana se pone a prueba. Cuando la liebre está a la mano, el político corrupto aprovecha para quedarse con la nómina, el triunfador renuente se pega un tiro y el héroe cultiva su último derecho a la derrota.
Al plazo para entregar un artículo se le llama deadline, la línea de muerte. La expresión recuerda los afanes de los galgos: hay que llegar a tiempo, pero dejar que la liebre corra por su cuenta.
Caminante no hay camino, se hace camino al andar.
sábado, 24 de mayo de 2008
lunes, 12 de mayo de 2008
Fragmentos de genialidaaa
Una corta bufonada de tablado
por Hugo Hiriart
Y a la vez una suerte de paroxismo de la modernidad artística. A ver. ¿Se conocieron los dos monstruos sagrados de las letras modernas, esto es Joyce y Marcel Proust? Ambos vivían en la misma ciudad. ¿Se encontraron? Sí, en una sola ocasión, en una fiesta. Ahora bien, en esa ocasión no sólo se hallaban presentes ellos dos, sino también otros dos famosísimos conspicuos: Picasso, en exploraciones neoclásicas por aquellos días, y Stravinski, en búsquedas parecidas.
......Joyce llegó primero que Proust. Sin ropa adecuada, sin frac y, al parecer, ya algo achispado. En ese año había dado a la estampa su novela Ulises, que pronto sería prohibida por obscena en países de lengua inglesa, hecho que desencadenaría su celebridad.
.......“Alguien acostumbrado a los chistes malos –contó la Duquesa de Clermont-Torrene, que conocía bien a los dos– sentó juntos a Joyce y a Proust.” ¿Y de qué hablaron? El ambiente era tenso, aunque ambos eran conocidos por la elaborada cortesía que acostumbraban, sin duda, como forma de reserva.
Nadie sabe bien a bien qué se dijeron los dos maestros, se repite mucho que se interrogaron acerca de lecturas. “¿Ya leyó usted X?”, preguntó uno. “No, monsieur, lo siento.” Y lo mismo el otro. A mí me parece en extremo errada y aun absurda esta hipótesis.
Más probable es la conjetura de William Carlos Williams, según la cual los escritores se quejaron de sus diferentes enfermedades: (Joyce) “He tenido dolor de cabeza todo el día. Y mis ojos están muy mal.” (Proust) “Mi pobre estómago, me está matando. No sé qué hacer...”
Y eso sí me parece verosímil, y hasta muy probable. Sólo extraño el glaucoma de uno, con sus inacabables operaciones, y la no menos temible asma de Proust. A fin de cuentas eran dos impedidos, dos impedidos que fueron, sin embargo, trabajadores infatigables. ~
Versión completa en Letras Libres
por Hugo Hiriart
Y a la vez una suerte de paroxismo de la modernidad artística. A ver. ¿Se conocieron los dos monstruos sagrados de las letras modernas, esto es Joyce y Marcel Proust? Ambos vivían en la misma ciudad. ¿Se encontraron? Sí, en una sola ocasión, en una fiesta. Ahora bien, en esa ocasión no sólo se hallaban presentes ellos dos, sino también otros dos famosísimos conspicuos: Picasso, en exploraciones neoclásicas por aquellos días, y Stravinski, en búsquedas parecidas.
......Joyce llegó primero que Proust. Sin ropa adecuada, sin frac y, al parecer, ya algo achispado. En ese año había dado a la estampa su novela Ulises, que pronto sería prohibida por obscena en países de lengua inglesa, hecho que desencadenaría su celebridad.
.......“Alguien acostumbrado a los chistes malos –contó la Duquesa de Clermont-Torrene, que conocía bien a los dos– sentó juntos a Joyce y a Proust.” ¿Y de qué hablaron? El ambiente era tenso, aunque ambos eran conocidos por la elaborada cortesía que acostumbraban, sin duda, como forma de reserva.
Nadie sabe bien a bien qué se dijeron los dos maestros, se repite mucho que se interrogaron acerca de lecturas. “¿Ya leyó usted X?”, preguntó uno. “No, monsieur, lo siento.” Y lo mismo el otro. A mí me parece en extremo errada y aun absurda esta hipótesis.
Más probable es la conjetura de William Carlos Williams, según la cual los escritores se quejaron de sus diferentes enfermedades: (Joyce) “He tenido dolor de cabeza todo el día. Y mis ojos están muy mal.” (Proust) “Mi pobre estómago, me está matando. No sé qué hacer...”
Y eso sí me parece verosímil, y hasta muy probable. Sólo extraño el glaucoma de uno, con sus inacabables operaciones, y la no menos temible asma de Proust. A fin de cuentas eran dos impedidos, dos impedidos que fueron, sin embargo, trabajadores infatigables. ~
Versión completa en Letras Libres
jueves, 1 de mayo de 2008
jueves, 20 de marzo de 2008
Mensaje
DECLARACIÓN DE SU SANTIDAD EL DALAI LAMA EN EL 49º ANIVERSARIO DEL
DÍA DEL LEVANTAMIENTO NACIONAL TIBETANO
Con ocasión del 49º aniversario del levantamiento pacífico del pueblo tibetano en Lhasa el 10 de marzo de 1959, ofrezco mis plegarias y doy tributo a aquellos valientes hombres y mujeres de Tíbet que padecieron dificultades indecibles y sacrificaron sus vidas por la causa del pueblo tibetano, y expreso mi solidaridad con aquellos tibetanos que actualmente padecen represión y maltrato. Extiendo, además, mis saludos a los tibetanos dentro y fuera de Tíbet, los partidarios de la causa tibetana y a todos aquellos que valoran la justicia.
Por casi seis décadas, los tibetanos en todo Tíbet, conocido como Cholkha Sum (U-Tsang, Kham y Amdo) han debido vivir en un estado de constante temor, intimidación y sospecha bajo la represión china. Sin embargo, además de mantener su fe religiosa, un sentido de nacionalismo y su cultura única, el pueblo tibetano ha sido capaz de mantener viva su aspiración básica a la libertad. Siento gran admiración por las características especiales del pueblo tibetano y su coraje indomable. Me siento extremadamente satisfecho y orgulloso de ellos.
Muchos gobiernos, organizaciones no gubernamentales y particulares en el mundo, dado su interés por la paz y la justicia, han apoyado permanentemente la causa de Tíbet. En particular, durante el año pasado, los gobiernos y pueblos de muchos países tuvieron gestos importantes que expresaron claramente su apoyo a nosotros. Quisiera expresar mi gratitud a cada uno de ellos.
El problema de Tíbet es muy complicado. Se relaciona intrínsicamente con muchos aspectos: la política, la naturaleza de la sociedad, la ley, los derechos humanos, la religión, la cultura, la identidad de un pueblo, la economía y el estado del medio ambiente natural. Por consiguiente, se ha de adoptar un enfoque amplio para resolver este problema, que considere los beneficios de todas las partes involucradas y no de una sola parte. Por lo tanto, nos hemos mantenido firmes en nuestro compromiso hacia una política mutuamente beneficiosa, el enfoque de la Vía del Medio, y nos hemos esforzado sincera y persistentemente hacia el logro de ésta por muchos años. Desde el año 2002, mis enviados han sostenido seis rondas de conversaciones con oficiales de la República Popular de China para discutir temas relevantes. Estas extensas conversaciones han ayudado a despejar algunas de sus dudas y nos han permitido explicarles nuestras aspiraciones. No obstante, no ha habido resultado concreto alguno sobre el tema fundamental. Y durante los últimos años, Tíbet ha presenciado mayor represión y brutalidad. A pesar de estos sucesos desafortunados, mi posición y determinación a aspirar a la política de la Vía del Medio y continuar nuestro diálogo con el gobierno chino se mantienen inalteradas.
Una de las principales preocupaciones de la República Popular de China es su falta de legitimidad en Tíbet. La mejor manera de otorgar peso a su posición es que el gobierno chino mantenga una política que satisfaga al pueblo tibetano y gane su confianza. Si somos capaces de lograr una reconciliación forjando un camino de consentimiento mutuo, entonces, como he dicho muchas veces, pondré todo mi esfuerzo para lograr el apoyo del pueblo tibetano.
En Tíbet hoy, por causa de las numerosas acciones del gobierno chino, carentes de visión, el medio ambiente natural se ha visto dañado severamente. Y, como resultado de su política de transferencia de población, la población no tibetana ha aumentado muchísimo, reduciendo a los tibetanos nativos a una minoría insignificante en su propia tierra. Además, el idioma, costumbres y tradiciones de Tíbet, las que reflejan la verdadera naturaleza e identidad del pueblo tibetano están desapareciendo gradualmente. Como consecuencia, los tibetanos están siendo cada vez más asimilados en una población china mayor. En Tíbet la represión continua aumentando mediante numerosas, inimaginables y enormes violaciones a los derechos humanos, la negación de la libertad religiosa y el hecho de politizar los temas religiosos. Todo esto acontece como resultado de la falta de respeto del gobierno chino hacia el pueblo tibetano. Estos son obstáculos importantes que el gobierno de China pone deliberadamente en el camino de su política de unificación de las nacionalidades, discriminando entre los pueblos de Tíbet y China. Por lo tanto, insto al gobierno chino a poner fin de inmediato a dichas políticas.
Aunque las áreas habitadas por el pueblo tibetano son referidas con distintos nombres como región autónoma, prefecturas autónomas y condados autónomos, éstas son autónomas sólo en nombre; en realidad, no cuentan con una autonomía verdadera. En cambio, son gobernadas por personas que no consideran la situación regional y son impulsadas por lo que Mao Zedong llamaba “Chovinismo Han”. Como consecuencia, esta así llamada autonomía no ha brindado a las nacionalidades ningún beneficio tangible. Políticas falsas que no están de acuerdo con la realidad están causando un daño enorme no sólo a las nacionalidades respectivas, sino también a la unidad y estabilidad de la nación china. Resulta importante para el gobierno chino como aconsejó Deng Xiaoping, “buscar la verdad a partir de los hechos” en el verdadero sentido de la expresión.
El gobierno chino me critica severamente cuando presento interrogantes sobre el bienestar del pueblo tibetano ante la comunidad internacional. Hasta que alcancemos una solución mutuamente beneficiosa, tengo la responsabilidad histórica y moral de continuar hablando libremente en su nombre. Sin embargo, es de conocimiento común que he estado en semiretiro, ya que el liderazgo político de la diáspora tibetana fue elegido directamente por la población tibetana común.
China está emergiendo como un país poderoso debido a su gran progreso económico. Esto es algo digno de regocijo, pero también ha ofrecido a China una oportunidad para jugar un papel importante en el escenario global. El mundo está esperando ansioso ver cómo el actual liderazgo chino hará efectivos los conceptos que ha admitido de “sociedad en armonía” y “surgimiento pacífico”. Para lograr estos conceptos, el progreso económico solo no será suficiente. Deben haber mejorías en la observancia de la ley, transparencia y derecho de información, como también en la libertad de palabra. Ya que China es un país de muchas nacionalidades, a todas se les ha de brindar igualdad y libertad para proteger sus identidades respectivas únicas, si el país ha de mantenerse estable.
El 6 de marzo de 2008, el presidente Hu Jintao declaró: “La estabilidad en Tíbet atañe a la estabilidad del país, y la seguridad en Tíbet atañe a la seguridad del país”. Él añadió que el liderazgo chino debe asegurar el bienestar de los tibetanos, mejorar el trabajo en relación a los grupos religiosos y étnicos, y mantener la armonía y estabilidad sociales. La declaración del presidente Hu se ajusta a la realidad y estamos en espera de su implementación.
Este año, el pueblo chino espera orgullosa y ansiosamente la apertura de los Juegos Olímpicos. Desde un comienzo, yo he apoyado la idea de que China tenga la oportunidad de ser el país anfitrión de los Juegos Olímpicos. Ya que dichos eventos deportivos internacionales, especialmente las Olimpíadas, sostienen los principios de libertad de palabra, libertad de expresión, igualdad y amistad, China ha de probar ser un buen anfitrión proporcionando estas libertades. Por lo tanto, la comunidad internacional además de enviar a sus atletas, debe recordar al gobierno chino estos temas. Me he enterado que muchos parlamentarios, particulares y organizaciones no gubernamentales en el mundo están realizando una serie de actividades ante la oportunidad que existe para que China realice un cambio positivo. Admiro la sinceridad de ellos. Quisiera decir enfáticamente que será muy importante observar el período tras la conclusión de los Juegos. Los Juegos Olímpicos sin duda impactarán enormemente las mentes del pueblo chino. Por ende, el mundo debe explorar formas de invertir su energía colectiva para producir un cambio positivo continuo dentro de China, incluso después que las Olimpíadas hayan finalizado.
Quisiera aprovechar esta oportunidad para expresar mi orgullo y aprecio por la sinceridad, coraje y determinación del pueblo tibetano dentro de Tíbet; le insto a continuar trabajando de manera pacífica y dentro del marco de la ley para asegurar que todas las nacionalidades minoritarias de la República Popular de China, incluyendo el pueblo tibetano, disfruten de sus derechos y beneficios legítimos.
Además, quisiera agradecer en esta ocasión al gobierno y pueblo de India en particular, por su apoyo permanente y sin igual a los refugiados tibetanos y la causa de Tíbet, como también expresar mi gratitud a todos aquellos gobiernos y pueblos que han mantenido su preocupación por la causa de Tíbet.
Con oraciones por el bienestar de todos los seres sintientes,
El Dalai Lama
10 de marzo de 2008
-------------------------------------------------------
Tsewang Phuntso
Oficial de Enlace para America Latina
OFICINA DEL TIBET
241 East 32nd Street
New York, NY 10016
Telefono: (212) 213 5010 extn. 11
Fax: (212) 779 9245
Email: phuntso@igc.org
Por más información sobre Tíbet en español, por favor visite nuestro sitio web www.tibetoffice.org/sp o subscríbase a nuestro boletín "Noticias del Tíbet", escribiendo a la dirección indicada más arriba.
DÍA DEL LEVANTAMIENTO NACIONAL TIBETANO
Con ocasión del 49º aniversario del levantamiento pacífico del pueblo tibetano en Lhasa el 10 de marzo de 1959, ofrezco mis plegarias y doy tributo a aquellos valientes hombres y mujeres de Tíbet que padecieron dificultades indecibles y sacrificaron sus vidas por la causa del pueblo tibetano, y expreso mi solidaridad con aquellos tibetanos que actualmente padecen represión y maltrato. Extiendo, además, mis saludos a los tibetanos dentro y fuera de Tíbet, los partidarios de la causa tibetana y a todos aquellos que valoran la justicia.
Por casi seis décadas, los tibetanos en todo Tíbet, conocido como Cholkha Sum (U-Tsang, Kham y Amdo) han debido vivir en un estado de constante temor, intimidación y sospecha bajo la represión china. Sin embargo, además de mantener su fe religiosa, un sentido de nacionalismo y su cultura única, el pueblo tibetano ha sido capaz de mantener viva su aspiración básica a la libertad. Siento gran admiración por las características especiales del pueblo tibetano y su coraje indomable. Me siento extremadamente satisfecho y orgulloso de ellos.
Muchos gobiernos, organizaciones no gubernamentales y particulares en el mundo, dado su interés por la paz y la justicia, han apoyado permanentemente la causa de Tíbet. En particular, durante el año pasado, los gobiernos y pueblos de muchos países tuvieron gestos importantes que expresaron claramente su apoyo a nosotros. Quisiera expresar mi gratitud a cada uno de ellos.
El problema de Tíbet es muy complicado. Se relaciona intrínsicamente con muchos aspectos: la política, la naturaleza de la sociedad, la ley, los derechos humanos, la religión, la cultura, la identidad de un pueblo, la economía y el estado del medio ambiente natural. Por consiguiente, se ha de adoptar un enfoque amplio para resolver este problema, que considere los beneficios de todas las partes involucradas y no de una sola parte. Por lo tanto, nos hemos mantenido firmes en nuestro compromiso hacia una política mutuamente beneficiosa, el enfoque de la Vía del Medio, y nos hemos esforzado sincera y persistentemente hacia el logro de ésta por muchos años. Desde el año 2002, mis enviados han sostenido seis rondas de conversaciones con oficiales de la República Popular de China para discutir temas relevantes. Estas extensas conversaciones han ayudado a despejar algunas de sus dudas y nos han permitido explicarles nuestras aspiraciones. No obstante, no ha habido resultado concreto alguno sobre el tema fundamental. Y durante los últimos años, Tíbet ha presenciado mayor represión y brutalidad. A pesar de estos sucesos desafortunados, mi posición y determinación a aspirar a la política de la Vía del Medio y continuar nuestro diálogo con el gobierno chino se mantienen inalteradas.
Una de las principales preocupaciones de la República Popular de China es su falta de legitimidad en Tíbet. La mejor manera de otorgar peso a su posición es que el gobierno chino mantenga una política que satisfaga al pueblo tibetano y gane su confianza. Si somos capaces de lograr una reconciliación forjando un camino de consentimiento mutuo, entonces, como he dicho muchas veces, pondré todo mi esfuerzo para lograr el apoyo del pueblo tibetano.
En Tíbet hoy, por causa de las numerosas acciones del gobierno chino, carentes de visión, el medio ambiente natural se ha visto dañado severamente. Y, como resultado de su política de transferencia de población, la población no tibetana ha aumentado muchísimo, reduciendo a los tibetanos nativos a una minoría insignificante en su propia tierra. Además, el idioma, costumbres y tradiciones de Tíbet, las que reflejan la verdadera naturaleza e identidad del pueblo tibetano están desapareciendo gradualmente. Como consecuencia, los tibetanos están siendo cada vez más asimilados en una población china mayor. En Tíbet la represión continua aumentando mediante numerosas, inimaginables y enormes violaciones a los derechos humanos, la negación de la libertad religiosa y el hecho de politizar los temas religiosos. Todo esto acontece como resultado de la falta de respeto del gobierno chino hacia el pueblo tibetano. Estos son obstáculos importantes que el gobierno de China pone deliberadamente en el camino de su política de unificación de las nacionalidades, discriminando entre los pueblos de Tíbet y China. Por lo tanto, insto al gobierno chino a poner fin de inmediato a dichas políticas.
Aunque las áreas habitadas por el pueblo tibetano son referidas con distintos nombres como región autónoma, prefecturas autónomas y condados autónomos, éstas son autónomas sólo en nombre; en realidad, no cuentan con una autonomía verdadera. En cambio, son gobernadas por personas que no consideran la situación regional y son impulsadas por lo que Mao Zedong llamaba “Chovinismo Han”. Como consecuencia, esta así llamada autonomía no ha brindado a las nacionalidades ningún beneficio tangible. Políticas falsas que no están de acuerdo con la realidad están causando un daño enorme no sólo a las nacionalidades respectivas, sino también a la unidad y estabilidad de la nación china. Resulta importante para el gobierno chino como aconsejó Deng Xiaoping, “buscar la verdad a partir de los hechos” en el verdadero sentido de la expresión.
El gobierno chino me critica severamente cuando presento interrogantes sobre el bienestar del pueblo tibetano ante la comunidad internacional. Hasta que alcancemos una solución mutuamente beneficiosa, tengo la responsabilidad histórica y moral de continuar hablando libremente en su nombre. Sin embargo, es de conocimiento común que he estado en semiretiro, ya que el liderazgo político de la diáspora tibetana fue elegido directamente por la población tibetana común.
China está emergiendo como un país poderoso debido a su gran progreso económico. Esto es algo digno de regocijo, pero también ha ofrecido a China una oportunidad para jugar un papel importante en el escenario global. El mundo está esperando ansioso ver cómo el actual liderazgo chino hará efectivos los conceptos que ha admitido de “sociedad en armonía” y “surgimiento pacífico”. Para lograr estos conceptos, el progreso económico solo no será suficiente. Deben haber mejorías en la observancia de la ley, transparencia y derecho de información, como también en la libertad de palabra. Ya que China es un país de muchas nacionalidades, a todas se les ha de brindar igualdad y libertad para proteger sus identidades respectivas únicas, si el país ha de mantenerse estable.
El 6 de marzo de 2008, el presidente Hu Jintao declaró: “La estabilidad en Tíbet atañe a la estabilidad del país, y la seguridad en Tíbet atañe a la seguridad del país”. Él añadió que el liderazgo chino debe asegurar el bienestar de los tibetanos, mejorar el trabajo en relación a los grupos religiosos y étnicos, y mantener la armonía y estabilidad sociales. La declaración del presidente Hu se ajusta a la realidad y estamos en espera de su implementación.
Este año, el pueblo chino espera orgullosa y ansiosamente la apertura de los Juegos Olímpicos. Desde un comienzo, yo he apoyado la idea de que China tenga la oportunidad de ser el país anfitrión de los Juegos Olímpicos. Ya que dichos eventos deportivos internacionales, especialmente las Olimpíadas, sostienen los principios de libertad de palabra, libertad de expresión, igualdad y amistad, China ha de probar ser un buen anfitrión proporcionando estas libertades. Por lo tanto, la comunidad internacional además de enviar a sus atletas, debe recordar al gobierno chino estos temas. Me he enterado que muchos parlamentarios, particulares y organizaciones no gubernamentales en el mundo están realizando una serie de actividades ante la oportunidad que existe para que China realice un cambio positivo. Admiro la sinceridad de ellos. Quisiera decir enfáticamente que será muy importante observar el período tras la conclusión de los Juegos. Los Juegos Olímpicos sin duda impactarán enormemente las mentes del pueblo chino. Por ende, el mundo debe explorar formas de invertir su energía colectiva para producir un cambio positivo continuo dentro de China, incluso después que las Olimpíadas hayan finalizado.
Quisiera aprovechar esta oportunidad para expresar mi orgullo y aprecio por la sinceridad, coraje y determinación del pueblo tibetano dentro de Tíbet; le insto a continuar trabajando de manera pacífica y dentro del marco de la ley para asegurar que todas las nacionalidades minoritarias de la República Popular de China, incluyendo el pueblo tibetano, disfruten de sus derechos y beneficios legítimos.
Además, quisiera agradecer en esta ocasión al gobierno y pueblo de India en particular, por su apoyo permanente y sin igual a los refugiados tibetanos y la causa de Tíbet, como también expresar mi gratitud a todos aquellos gobiernos y pueblos que han mantenido su preocupación por la causa de Tíbet.
Con oraciones por el bienestar de todos los seres sintientes,
El Dalai Lama
10 de marzo de 2008
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Tsewang Phuntso
Oficial de Enlace para America Latina
OFICINA DEL TIBET
241 East 32nd Street
New York, NY 10016
Telefono: (212) 213 5010 extn. 11
Fax: (212) 779 9245
Email: phuntso@igc.org
Por más información sobre Tíbet en español, por favor visite nuestro sitio web www.tibetoffice.org/sp o subscríbase a nuestro boletín "Noticias del Tíbet", escribiendo a la dirección indicada más arriba.
domingo, 2 de marzo de 2008
Sin carga fiscal, Pemex gana más que 30 grandes empresas del país
Cita de la Jornada
Petróleos Mexicanos (Pemex) se consolidó en 2007 como la empresa petrolera más rentable en el mundo, por encima del gigante estadunidense Exxon Mobil, actualmente en conflicto con el gobierno de Venezuela.
La utilidad de Pemex antes del pago de impuestos y derechos al gobierno federal, que el año pasado sumó 660 mil 152 millones de pesos, es una cantidad que triplicó las ganancias obtenidas en 2007 por las 30 empresas más importantes que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), con lo que la petrolera mexicana se posicionó como la compañía en su ramo que genera el mayor flujo de efectivo.
Sustentada en los elevados precios del crudo durante la mayor parte de 2007, las ganancias que obtuvo Pemex en el ejercicio fiscal pasado fueron equivalentes a 60 mil 753 millones de dólares.
Este monto supera en 49 por ciento a las ganancias de 40 mil 600 millones de dólares que obtuvo el gigante petrolero ExxonMobil durante 2007 y que constituyó la mayor cifra de utilidades que una empresa de Estados Unidos haya obtenido en la historia.
Para ubicar en su magnitud el monto de ganancias que genera Pemex, y que le son enajenadas por la Secretaría de Hacienda al amparo del marco fiscal vigente, el conjunto de las 30 empresas de mayor peso en el mercado bursátil logró en 2007 una utilidad conjunta por 221 mil 500 millones de pesos, unos 20 mil 509 millones de dólares. En este universo de empresas se ubican firmas como: Cementos Mexicanos, América Móvil, Teléfonos de México, Wal-Mart, Grupo México, Alfa, Televisa, Grupo Modelo, Elektra, Fomento Económico Mexicano, Kimberly Clark, Inbursa, Bimbo, Sigma Alimentos, Liverpool, Geo, Soriana, Grupo Aeroportuario del Pacífico y Axtel, entre otras.
y sigue...
Petróleos Mexicanos (Pemex) se consolidó en 2007 como la empresa petrolera más rentable en el mundo, por encima del gigante estadunidense Exxon Mobil, actualmente en conflicto con el gobierno de Venezuela.
La utilidad de Pemex antes del pago de impuestos y derechos al gobierno federal, que el año pasado sumó 660 mil 152 millones de pesos, es una cantidad que triplicó las ganancias obtenidas en 2007 por las 30 empresas más importantes que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), con lo que la petrolera mexicana se posicionó como la compañía en su ramo que genera el mayor flujo de efectivo.
Sustentada en los elevados precios del crudo durante la mayor parte de 2007, las ganancias que obtuvo Pemex en el ejercicio fiscal pasado fueron equivalentes a 60 mil 753 millones de dólares.
Este monto supera en 49 por ciento a las ganancias de 40 mil 600 millones de dólares que obtuvo el gigante petrolero ExxonMobil durante 2007 y que constituyó la mayor cifra de utilidades que una empresa de Estados Unidos haya obtenido en la historia.
Para ubicar en su magnitud el monto de ganancias que genera Pemex, y que le son enajenadas por la Secretaría de Hacienda al amparo del marco fiscal vigente, el conjunto de las 30 empresas de mayor peso en el mercado bursátil logró en 2007 una utilidad conjunta por 221 mil 500 millones de pesos, unos 20 mil 509 millones de dólares. En este universo de empresas se ubican firmas como: Cementos Mexicanos, América Móvil, Teléfonos de México, Wal-Mart, Grupo México, Alfa, Televisa, Grupo Modelo, Elektra, Fomento Económico Mexicano, Kimberly Clark, Inbursa, Bimbo, Sigma Alimentos, Liverpool, Geo, Soriana, Grupo Aeroportuario del Pacífico y Axtel, entre otras.
y sigue...
martes, 19 de febrero de 2008
Caminante no hay camino, se hace camino al andar.
Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.
de Antonio Machado
Cada hombre tiene que inventar su camino.
de Jean Paul Sartre
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de pisar.
Caminante, no hay camino,
sino estelas en la mar.
de Antonio Machado
Cada hombre tiene que inventar su camino.
de Jean Paul Sartre
domingo, 10 de febrero de 2008
Pemex
Creo que en lo único en que todo coincidimos es que Pemex tiene que cambiar. Les dejo un artículo de El Cuau, pero Cárdenas, no se equivoquen..., dicho artículo da alguna luz en este embrollo. Lo único que me queda claro es que los cambios que hagan serán en Semana Santa, con lo cual nos agarraran en la playa (Baja, Aca o acá en las de Ebrard) y nos van a dejar bien asoleados.
Pemex tiene con qué salir adelante
Cuauhtémoc Cárdenas
Todos los días y cada vez con mayor profusión e intensidad, los distintos medios de información dan cuenta de declaraciones de diferentes actores de la vida pública –legisladores, funcionarios públicos, financieros, conductores de programas de televisión y radio, académicos, articulistas, dirigentes políticos– sobre la necesidad y conveniencia de llevar a cabo una reforma energética, sin que nadie precise de qué se trata, qué es lo que se pretendería modificar o qué es lo que se quiere que no cambie con respecto a la situación actual.
No pretendo en esta ocasión hacer un planteamiento amplio o una propuesta integral sobre una nueva política petrolera –que la hice hace ya algunos meses y considero mantiene vigencia–, sino sólo fijar una posición sobre algunos temas específicos y tratar de hacer claridad sobre otros, que con frecuencia se manejan falazmente.
Empezaré por decir que el transporte de petrolíferos por oleoducto o poliducto debe seguir siendo función exclusiva del Estado, realizada por conducto de Petróleos Mexicanos. Por la red de la paraestatal se transporta alrededor de 60% del total de los líquidos que mueve, otro 30-35% se transporta en buques tanque y sólo el resto va a distintos puntos del país sea por ferrocarril, sea por pipas que transitan por las carreteras.
Transportar el petróleo por ductos cuesta 5 centavos por kilómetro. Hacerlo en pipas asciende a 90 centavos, esto es 18 veces más.
Sería absurdo, como ciertas voces sostienen que es necesario, privatizar la red de ductos de Pemex con el argumento de que un particular puede transportar petrolíferos en pipas por carretera –lo que representa aproximadamente 3% de los productos que Pemex distribuye por todo el país, con precio 18 veces superior al que cuesta a Pemex hacerlo por sus tuberías– y está legalmente impedido para hacerlo por ductos que el propio particular concesionario dueño de las pipas construya y opere.
El transporte que hace Pemex de sus productos por medio de su red de ductos es más barato y eficiente que el que se hace por cualquier otro medio de transporte. Lo que procede, en consecuencia, es dotar a Pemex con los recursos necesarios para que extienda su red de ductos lo más posible, les dé el mantenimiento adecuado y establezca los procedimientos de control electrónico de sus flujos, tal como los tiene ya establecidos para el control de los flujos que transitan por su red de gasoductos.
Siguiendo con el asunto de los ductos, actualmente cada subsidiaria de Pemex maneja sus ductos con independencia del resto de la red. Lo racional, sostenido por conocedores de la operación petrolera, sería crear en Petróleos Mexicanos una entidad que unitariamente manejara esa extensa red y coordinara con una visión integral, de conjunto, el movimiento de la diversidad de productos que deben llegar a las distintas áreas de la industria.
Otra función que debe a mi juicio mantenerse con exclusividad para el Estado es la refinación –la producción de combustibles y lubricantes, que por imponer y practicar una política antinacional se dejaron de producir en México y se han venido importando en volúmenes crecientes en esta época del neoliberalismo–, ya que de abrirse esta actividad a intereses privados, es muy posible que éstos demandaran y presionaran económica y políticamente –de lo que pueden encontrarse buen número de antecedentes de triste memoria en la historia económica y política de nuestro país– para que se les abasteciera de petróleos ligeros, los más fáciles de refinar y sobre todo los más rentables, dejando al Estado los productos y las mezclas de más complejo y costoso tratamiento.
Es necesario, y así parece estar aceptado por quienes opinan desde distintas posiciones políticas y los hacen con diferentes visiones, que se invierta en exploración, en la construcción de nuevas refinerías, en la modernización de la flota petrolera, en nuevos ductos, en mejorar el mantenimiento de las instalaciones existentes, etcétera, pero, dicen algunos, Pemex carece de recursos, no tiene dinero. Esta es una afirmación falsa y falaz.
En los últimos años, con el aumento de los precios del crudo, Pemex ha generado excedentes en sus ingresos monetarios no previstos oficialmente, que debían haber servido ya para atender prioritariamente las necesidades de la industria. Por otro lado, la Secretaría de Hacienda, al finalizar 2007, mantenía congelados fondos de Pemex –es decir, recursos ya aprobados por el Congreso para ser invertidos o gastados por Pemex– que sumaban más de 322 mil millones de pesos, que tendrían que haberse ejercido para hacer más rentable y eficiente nuestra industria petrolera y que debían haber contribuido, sumados a otros recursos y medidas, para superar el prolongado estancamiento de nuestra economía. De mantener esa política de congelamiento de recursos, al final de 2008 Hacienda habrá retenido 129 mil millones más, llegando a un acumulado de 451 mil millones de pesos. ¡Una barbaridad, un crimen económico, social y político!
Pemex, es necesario repetirlo, genera recursos y debiera efectivamente contar con ellos para salir adelante y recuperar para la industria petrolera el papel de motor del crecimiento económico del país.
Volviendo a la reforma energética, que fue el tema con el que empecé, quiero entender que cuando se hace referencia a ésta, se está hablando de la necesidad de instrumentar una política energética que tenga una orientación y mecanismos distintos a los de la política en la materia vigente en los últimos sexenios. Esto es, en lo que hace al petróleo, es necesario antes que otra cosa conceder a Pemex autonomía de gestión, separándolo del presupuesto federal y liberándolo consecuentemente del estrangulamiento al que lo tiene sometido la Secretaría de Hacienda –que es en la práctica la que ha venido decidiendo lo que hace y lo que no Petróleos Mexicanos, sustituyendo así indebidamente a su dirección formal, que es finalmente la responsable ante el país del manejo de este recurso y de la industria que se deriva de su aprovechamiento–, destinar mayores presupuestos a Pemex para que invierta en exploración, explotación, refinerías, ductos, petroquímica, en el desarrollo de las tecnologías necesarias para la exploración y explotación de los yacimientos situados en aguas profundas, etcétera, llevando a cabo, por otro lado, un cambio radical al tratamiento fiscal que se da a Pemex y poniendo en práctica una política internacional agresiva que lleve a abrir nuevos horizontes a nuestra industria, como la que practican las principales petroleras del mundo, y todo ello sin modificar nuestra Constitución.
Finalmente, es tiempo ya, con relación a los yacimientos transfronterizos, que el gobierno nos diga qué manejo les está dando o está previendo darles de aquí en adelante y qué acuerdos se están haciendo con nuestros vecinos y qué previsiones se están tomando para que México derive de su aprovechamiento los beneficios a los que tiene derecho.
Pemex tiene con qué salir adelante
Cuauhtémoc Cárdenas
Todos los días y cada vez con mayor profusión e intensidad, los distintos medios de información dan cuenta de declaraciones de diferentes actores de la vida pública –legisladores, funcionarios públicos, financieros, conductores de programas de televisión y radio, académicos, articulistas, dirigentes políticos– sobre la necesidad y conveniencia de llevar a cabo una reforma energética, sin que nadie precise de qué se trata, qué es lo que se pretendería modificar o qué es lo que se quiere que no cambie con respecto a la situación actual.
No pretendo en esta ocasión hacer un planteamiento amplio o una propuesta integral sobre una nueva política petrolera –que la hice hace ya algunos meses y considero mantiene vigencia–, sino sólo fijar una posición sobre algunos temas específicos y tratar de hacer claridad sobre otros, que con frecuencia se manejan falazmente.
Empezaré por decir que el transporte de petrolíferos por oleoducto o poliducto debe seguir siendo función exclusiva del Estado, realizada por conducto de Petróleos Mexicanos. Por la red de la paraestatal se transporta alrededor de 60% del total de los líquidos que mueve, otro 30-35% se transporta en buques tanque y sólo el resto va a distintos puntos del país sea por ferrocarril, sea por pipas que transitan por las carreteras.
Transportar el petróleo por ductos cuesta 5 centavos por kilómetro. Hacerlo en pipas asciende a 90 centavos, esto es 18 veces más.
Sería absurdo, como ciertas voces sostienen que es necesario, privatizar la red de ductos de Pemex con el argumento de que un particular puede transportar petrolíferos en pipas por carretera –lo que representa aproximadamente 3% de los productos que Pemex distribuye por todo el país, con precio 18 veces superior al que cuesta a Pemex hacerlo por sus tuberías– y está legalmente impedido para hacerlo por ductos que el propio particular concesionario dueño de las pipas construya y opere.
El transporte que hace Pemex de sus productos por medio de su red de ductos es más barato y eficiente que el que se hace por cualquier otro medio de transporte. Lo que procede, en consecuencia, es dotar a Pemex con los recursos necesarios para que extienda su red de ductos lo más posible, les dé el mantenimiento adecuado y establezca los procedimientos de control electrónico de sus flujos, tal como los tiene ya establecidos para el control de los flujos que transitan por su red de gasoductos.
Siguiendo con el asunto de los ductos, actualmente cada subsidiaria de Pemex maneja sus ductos con independencia del resto de la red. Lo racional, sostenido por conocedores de la operación petrolera, sería crear en Petróleos Mexicanos una entidad que unitariamente manejara esa extensa red y coordinara con una visión integral, de conjunto, el movimiento de la diversidad de productos que deben llegar a las distintas áreas de la industria.
Otra función que debe a mi juicio mantenerse con exclusividad para el Estado es la refinación –la producción de combustibles y lubricantes, que por imponer y practicar una política antinacional se dejaron de producir en México y se han venido importando en volúmenes crecientes en esta época del neoliberalismo–, ya que de abrirse esta actividad a intereses privados, es muy posible que éstos demandaran y presionaran económica y políticamente –de lo que pueden encontrarse buen número de antecedentes de triste memoria en la historia económica y política de nuestro país– para que se les abasteciera de petróleos ligeros, los más fáciles de refinar y sobre todo los más rentables, dejando al Estado los productos y las mezclas de más complejo y costoso tratamiento.
Es necesario, y así parece estar aceptado por quienes opinan desde distintas posiciones políticas y los hacen con diferentes visiones, que se invierta en exploración, en la construcción de nuevas refinerías, en la modernización de la flota petrolera, en nuevos ductos, en mejorar el mantenimiento de las instalaciones existentes, etcétera, pero, dicen algunos, Pemex carece de recursos, no tiene dinero. Esta es una afirmación falsa y falaz.
En los últimos años, con el aumento de los precios del crudo, Pemex ha generado excedentes en sus ingresos monetarios no previstos oficialmente, que debían haber servido ya para atender prioritariamente las necesidades de la industria. Por otro lado, la Secretaría de Hacienda, al finalizar 2007, mantenía congelados fondos de Pemex –es decir, recursos ya aprobados por el Congreso para ser invertidos o gastados por Pemex– que sumaban más de 322 mil millones de pesos, que tendrían que haberse ejercido para hacer más rentable y eficiente nuestra industria petrolera y que debían haber contribuido, sumados a otros recursos y medidas, para superar el prolongado estancamiento de nuestra economía. De mantener esa política de congelamiento de recursos, al final de 2008 Hacienda habrá retenido 129 mil millones más, llegando a un acumulado de 451 mil millones de pesos. ¡Una barbaridad, un crimen económico, social y político!
Pemex, es necesario repetirlo, genera recursos y debiera efectivamente contar con ellos para salir adelante y recuperar para la industria petrolera el papel de motor del crecimiento económico del país.
Volviendo a la reforma energética, que fue el tema con el que empecé, quiero entender que cuando se hace referencia a ésta, se está hablando de la necesidad de instrumentar una política energética que tenga una orientación y mecanismos distintos a los de la política en la materia vigente en los últimos sexenios. Esto es, en lo que hace al petróleo, es necesario antes que otra cosa conceder a Pemex autonomía de gestión, separándolo del presupuesto federal y liberándolo consecuentemente del estrangulamiento al que lo tiene sometido la Secretaría de Hacienda –que es en la práctica la que ha venido decidiendo lo que hace y lo que no Petróleos Mexicanos, sustituyendo así indebidamente a su dirección formal, que es finalmente la responsable ante el país del manejo de este recurso y de la industria que se deriva de su aprovechamiento–, destinar mayores presupuestos a Pemex para que invierta en exploración, explotación, refinerías, ductos, petroquímica, en el desarrollo de las tecnologías necesarias para la exploración y explotación de los yacimientos situados en aguas profundas, etcétera, llevando a cabo, por otro lado, un cambio radical al tratamiento fiscal que se da a Pemex y poniendo en práctica una política internacional agresiva que lleve a abrir nuevos horizontes a nuestra industria, como la que practican las principales petroleras del mundo, y todo ello sin modificar nuestra Constitución.
Finalmente, es tiempo ya, con relación a los yacimientos transfronterizos, que el gobierno nos diga qué manejo les está dando o está previendo darles de aquí en adelante y qué acuerdos se están haciendo con nuestros vecinos y qué previsiones se están tomando para que México derive de su aprovechamiento los beneficios a los que tiene derecho.
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